sábado, 2 de enero de 2010

2009 fue un año crítico para la libertad de expresión

El primero de agosto la Comisión Nacional de Telecomunicaciones sacó del aire a 34 medios audiovisuales en escala nacional, entre ellos CNB 102.3 a través de la cual se transmitía Aló Ciudadano, y abrió la puerta a la posibilidad de que otras 200 emisoras fueran cerradas, según advirtió Diosdado Cabello, director del organismo regulador

02 de enero 2010 | 07:52 am - Eduardo Méndez Sánchez
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Diosdado Cabello arremetió contra los medios de comunicación

El cierre de 34 emisoras de radio "por capricho gubernamental", la propuesta de crear una ley de delitos mediáticos y la agresión a periodistas de la Cadena Capriles forman parte de una larga lista de sucesos que hundieron a Venezuela en la clasificación mundial 2009 sobre libertad de prensa hecha por Reporteros Sin Fronteras.

La organización internacional advirtió que este año el país se colocó en una "situación delicada" que lo hizo caer del puesto 113 que ocupó en 2008 hasta el 124.

Entre las razones que ocasionaron el descenso están los atentados contra Orel Sambrano, vicepresidente de la emisora privada Radio América 890 AM y columnista de Notitarde, que resultó muerto; y Rafael Finol, reportero de El Regional, que logró salir con vida.

La situación delicada también se debe al cierre de radios por la detención de Gustavo Azócar, que permanece recluido en la cárcel de Santa Ana, en Táchira, pese a la anulación de un procedimiento sospechoso en su contra.

"Este año fue crítico para la libertad de expresión en el país. El Gobierno ha usado un aparato legal para detener a periodistas y acallar medios que se manifiestan contrarios a él",
dijo Carlos Correa, director de la ONG Espacio Público, que monitorea el tema de la libertad de prensa en Venezuela.


Van por más medios. El 30 de julio la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, presentó ante la Asamblea Nacional un proyecto de ley que establecía condenas de prisión de hasta seis años a los autores de delitos mediáticos, pese a que la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión ya los sancionaba con multas e interrupción de antena.

"Es necesario que el Estado venezolano regule la libertad de expresión. Pido que se ponga un límite a este derecho", dijo Ortega Díaz en la plenaria del parlamento.

El Poder Legislativo no aprobó la incorporación del proyecto de ley a la agenda parlamentaria, pero las medidas oficiales sucesivas demostraron que el Gobierno pretende cumplir la voluntad del presidente Hugo Chávez de "democratizar el espectro radioeléctrico" y "lograr la hegemonía mediática".

El primero de agosto la Comisión Nacional de Telecomunicaciones sacó del aire a 34 medios audiovisuales en escala nacional, entre ellos CNB 102.3 a través de la cual se transmitía Aló Ciudadano, y abrió la puerta a la posibilidad de que otras 200 emisoras fueran cerradas, según advirtió Diosdado Cabello, director del organismo regulador.

"La mayoría de las emisoras cerradas eran independientes y se escuchaban casualmente en los estados donde la oposición ganó las elecciones de gobernadores. Esta medida demuestra la intolerancia del Gobierno hacia espacios para el debate democrático, más aún cuando en 2010 se harán elecciones parlamentarias", señaló Correa.

A patadas. El día de Año Nuevo, el colectivo La Piedrita inició 2009 "declarándole (en panfletos) la guerra a Globovisión" mientras lanzaba bombas lacrimógenas contra la sede.

Ocho meses después, el 3 de agosto, un grupo de personas lideradas por la dirigente popular Lina Ron arremetió nuevamente contra la sede del canal. Ron fue detenida por los hechos y liberada dos meses después.

Globovisión, que tiene seis procedimientos administrativos abiertos, se vio forzado a pagar bajo protesta una multa de 9 millones de bolívares fuertes, que calificó de "ilegal e inconstitucional".

Al final, los procedimientos para aplicar sanciones y las multas hacen que muchos medios "apelen a la peligrosa autocensura" por temor a ser sacados del aire o a ser sancionados con montos tan altos que les impidan seguir trabajando, añade el director de Espacio Público.

Pero los daños materiales contra las instalaciones de los medios quedaron en un segundo plano el 13 de agosto.

Ese día, 12 periodistas de la Cadena Capriles fueron agredidos a palos y patadas mientras repartían volantes contra la Ley de Educación, que retoma disposiciones del proyecto presentado por Ortega Díaz relativo a las ofensas a la "moral pública" o a la "salud mental" cometidas por los medios.

Pese a los testimonios audiovisuales y personales presentados por los periodistas agredidos en los que quedan identificados los responsables, nadie ha sido sentenciado.

De emergencia. Los sucesos ocurridos en los primeros nueve meses del año, sobre todo entre julio y agosto, impulsaron a la Sociedad Interamericana de Prensa a organizar en Caracas un Foro de Emergencia, por la situación de la libertad de expresión en Latinoamérica.

El presidente de la SIP, Enrique Santos, advirtió que Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua son los países donde se evidencia un mayor deterioro de la relación medios-gobierno en todo el continente.


"Esta relación es evidente en la animadversión y la hostilidad creciente de los jefes de Estado contra los medios que no le son adeptos, la descalificación permanente y el acoso a su credibilidad", dijo Santos.

El también director del diario colombiano El Tiempo identificó "un patrón creado por (el presidente venezolano) Hugo Chávez, que nace en Venezuela y se ha expandido por la región".

domingo, 27 de diciembre de 2009


Siete Días

La calle pidió cuentas

Los últimos 12 meses quedarán registrados como unos de los más conflictivos de la década.

La ciudadanía se volcó a la protesta y obligó al Presidente a ofrecer disculpas y a desplegar un arsenal de recursos para mantener su popularidad



DAVID GONZÁLEZ
dgonzalez@el-nacional.com


P uede que 2009 quede registrado en los calendarios como el año cuando el electorado le abrió las puertas de la reelección indefinida al Presidente de la República. Puede que lo señalen como un hito de los aniversarios políticos que alcanzaron números redondos: una década de gobierno de Hugo Chávez y una década de existencia de la Constitución. Pero también los últimos 12 meses serán recordados por algo muy distinto, que quedó registrado en las crónicas menudas de cada día: fue cuando la calle le pidió cuentas a la revolución.

Ya no solo fue la protesta política de quienes adversan el proyecto bolivariano encabezado por Chávez. La gente manifestó por su cotidianidad: los trabajadores salieron a reclamar las convenciones colectivas y los pagos retrasados; los usuarios de servicios a pedir mejoras del suministro del agua y la electricidad; las víctimas a exigir mayor seguridad; los pacientes a demandar salud y los sin techo a pedir viviendas. El cese de la bonanza petrolera desnudó una verdad: problemas básicos siguen sin solución tras una década de gobierno. La suma se tradujo en un resultado: hubo 2.822 manifestaciones entre octubre de 2008 y septiembre de 2009, un récord en la década de acuerdo con Provea, organización de derechos humanos. El repunte lo atribuyen básicamente a una razón: las fallas institucionales para atender las demandas.

La evidencia obligó al propio Chávez a reconocer culpas y a prescribir regaños a su equipo por las ineficiencias. Improvisó soluciones sobre la marcha, preocupado por el deterioro de su popularidad. Esto no le impidió en el
Aló, Presidente del 20 de diciembre pedirle a sus partidarios fidelidad política incondicional y tiempo para resolver los asuntos pendientes.

Llegó a calificar de mercenario a quienes no están dispuestos a votar por la revolución si no les resuelven los problemas.

La propuesta de la enmienda constitucional potenció al movimiento estudiantil, a pesar de la represión policial y de la petición presidencial de "gas del bueno" para dispersar sus actividades de calle. Pero Chávez no tardó en pisar el acelerador para profundizar el proceso, con apoyo de la Asamblea Nacional. La centralización de atribuciones que estaban en manos de gobernadores y alcaldes y la aprobación de la Ley de Educación fueron dos ejemplos. En ambos casos, la calle fue otra vez el escenario donde se ventilaron las reclamaciones y donde se ejerció la política. Cientos de manifestantes fueron llevados a tribunales.

Las organizaciones de derechos humanos denunciaron la "criminalización de la protesta" como forma de intimidación, aunque las cabezas de los Poderes Públicos insistieron en que procesaron a personas que cometieron delitos.

El ataque a los medios recrudeció con el cierre de 35 emisoras de radio.

La dirigencia opositora sufrió la andanada de la justicia.

El asilo político se convirtió en un recurso para los personajes más visibles como el ex candidato presidencial y alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales, quien decidió marcharse a Perú antes de enfrentar las denuncias de supuesto enriquecimiento ilícito que siguieron a las exigencias de Chávez llevarlo a presidio.

La denuncia de una posible agresión externa de Colombia y Estados Unidos contra Venezuela fue utilizada en varias oportunidades por el mandatario, que logró que ese mensaje calara entre las filas oficialistas, pero no distrajo demasiado a aquellos molestos por su cotidianidad. A lo externo, sin embargo, la crisis diplomática se mantiene con un agravante: ninguno de los actores cedió un milímetro en un juego de amenazas y disuasiones que inquietan a la región.

La última amenaza para la figura presidencial fue el escándalo de corrupción en el mundo financiero, que reveló una trama de complicidades muy cercana al mandatario. El jefe del Estado se empeñó en mostrarse como el primer interesado en buscar la justicia, para conjurar la posibilidad de que le pidieran cuentas en la calle por ello y que la figura presidencial resultara afectada. Nada de lo que ocurrió en 2009 puede entenderse si no se toma en cuenta lo que pasará el año próximo: las elecciones por la Asamblea Nacional serán un juego de vida o muerte para gobierno y oposición.

jueves, 17 de diciembre de 2009

La radio de la Asamblea Nacional transmite lemas revolucionarios (El Nacional)

Entre rumba y guaguancó, interrumpe una salsa bolivariana: "Con el rescate de esta señal recuperamos nuestra soberanía... La revolución...AN es tu radio, suenan las campanas, los tambores... 102.3... La verdadera madera sigue viva". Que ahora en el dial se difundan este tipo de mensajes es para el presidente del Colegio Nacional de Periodistas, William Echeverría, un entierro de la libertad de expresión

Consola de radio

Y dice: "Compay, póngase duro, que ahora sí que vamo' a gozar". Suenan las tumbadoras, las trompetas, los coros.

"¡Ah, eh, Eleguá!". Repican los cueros y el ritmo bravo de la herencia africana en el mismo dial donde una vez repicó la salsa y la música pegajosa del venezolano rumbero.

Al sintonizar 102.3 FM cualquier desprevenido puede confundirse. ¿Volvió la popular CNB? Para nada. El Gobierno suspendió las concesiones a más de 35 emisoras el 1° de agosto pasado y dejó claro que no hay vuelta atrás.

No es un espejismo, es otra emisora: la de la Asamblea Nacional, la que suena en el mismo dial y con música parecida. Pero en lugar de cuñas hay consignas por la revolución.

Entre rumba y guaguancó, interrumpe una salsa bolivariana: "Con el rescate de esta señal recuperamos nuestra soberanía... La revolución...AN es tu radio, suenan las campanas, los tambores... 102.3... La verdadera madera sigue viva".

Que ahora en el dial se difundan este tipo de mensajes es para el presidente del Colegio Nacional de Periodistas, William Echeverría, un entierro de la libertad de expresión.

"Asistir a la muerte de la señal de CNB 102.3 FM es una página que jamás los venezolanos podrán olvidar. El presidente Chávez quiere que todos pensemos igual".

El presidente de la Cámara Venezolana de la Radiodifusión, Nelson Belfort, asume también el día de ayer, 15 de diciembre, como un día fúnebre por dos razones: por el recuerdo de la tragedia de Vargas y porque la inauguración de la emisora de la Asamblea Nacional le reconfirma el cierre de CNB.

Otra vez suena el tacataca de la clave. Y dice (esta vez en ritmo de fusión hip hop/timba cubana): "Haz algo por Venezuela, aunque sea una vez".

La canción que sigue es una fusión rap/rumba/son/guaguancó: "Somos los Orishas más allá de La Habana".

¿Sabrá el Dj de AN radio que este grupo cubano desertó hace años de la revolución? Sus miembros, que viven repartidos en Francia, Italia y España, le cantan siempre a Cuba. Pero desde muy lejos

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Presidente de CNB rechaza toma de la señal 102.3 por la Asamblea Nacional (El Universal)

El presidente del Circuito Nacional Belfort (CNB), Nelson Belfort, rechazó hoy en la ocupación de la señal de 102.3 que le pertenece a CNB desde hace 20 años por la Asamblea Nacional.


"Hoy rechazamos desde CNB la ocupación dela señal de frecuencia modulada que está en discusión ante el máximo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) el cual no se ha resuelto y que estamos esperando que se resuelva para recuperar la señal y mantenerla al aire como se venia haciendo desde hace 20 años", dijo Belfort a las afueras de la estación de radio.

Señaló que el Gobierno "sigue con su apetito por ser propietario" de todas las empresas y medios de comunicación del país, mientras los problemas como la inseguridad, el desempleo, la escasez de alimentos "no se resuelven".

Aseguró que este martes se convirtió en un día triste porque la Asamblea Nacional "se hizo cómplice del uso del espectro radioeléctrico sin que el TSJ tome una decisión del caso".

Rechazo del CNP

El presidente del Colegio Nacional de Periodistas (CNP), William Echeverría, indicó que con la salida al aire de la Radio AN en una de las frecuencias correspondientes a CNB "el gobierno acaba de consumar el primer radiocidio de la historia contemporánea".

"Esto no lo digo con jolgorio sino con mucha tristeza porque además de ser presidente del Colegio de Periodistas también soy trabajador del circuito Belfort, y son más de 300 los venezolanos que han quedado sin trabajo (a raíz de la salida del aire de la emisora)", dijo.

Sostuvo que el presidente Hugo Chávez y su gobierno "han pasado a la historia por ser los enterradores de la libertad de expresión". Recordó el caso de RCTV como otro antecedente aunque "el gobierno hable de una revocatoria" de concesión.

Dijo que no se puede validar en el país "que exista un policía del pensamiento", porque ese es el que genera que no exista disidencia ni opiniones distintas en el país.

"Nosotros somos autónomos, somos independientes y podemos pensar lo que nos dé la gana, con muchísimo respeto, y siempre dentro de la Constitución y la Democracia, ese es nuestra reflexión en un día de luto para el país por el radiocidio que se ha cometido".

No dudó en asegurar que lo ocurrido con CNB es un pase de factura "por transmitir un programa que es crítico frente al gobierno como lo es Aló, Ciudadano, eso es lo que está ocurriendo".

Frecuencia de CNB aún está en discusión

El presidente de la Cámara Venezolana de la Radiodifusión, Nelson Belfort, indicó que el TSJ no ha resuelto la situación de la señal de CNB que este martes se estrenó con el nombre de AN Radio

15 de diciembre 2009 | 01:33 pm - LMG
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Nelson Belfort rechazó la decisión de cierre de las emisoras | Gabriel Osorio

En medio de un foro sobre la situación de la radio en el país y justo el día en el que la antigua señal de CNB pasó a transmitir los contenidos de AN Radio, Nelson Belfort aseguró que la frecuencia aún estaba en discusión.

"El TSJ aún no ha resuelto la situación", indicó el presidente de la Cámara Venezolana de la Radiodifusión y del Circuito CNB, que en agosto pasado perdió la concesión de cinco emisoras en el país.

Afirmó que aún tiene la intención de recuperar la señal, que durante más de 20 años estuvo al aire, a pesar de que este martes volvió al aire con el nombre de AN Radio y con la transmisión de la celebración de los 10 años de la aprobación de la Carta Magna.

Señaló que la fecha conmemora también la tragedia de Vargas y consolida hoy el exterminio de la libertad de expresión. "Aquí se dañan y se cercenan los espacios de la radio y de los venezolanos porque el gobierno quiere seguir siendo el propietario de miles de empresas", aseveró.

"Hubiese sido bonito que la Asamblea Nacional construyese una señal nueva (...) Ahora se cerró la posibilidad de que la gente se expresara en la radio y los periodistas y trabajadores perdieron su trabajo (...) Queremos que cada día haya más emisoras de radio y no menos".

William Echeverría, presidente del Colegio Nacional de Periodistas y locutor de CNB, insistió en que este martes, con la salida al aire de AN Radio, "se consolidó el primer radiocidio de nuestra historia venezolana".

"La libertad de expresión está de luto en nuestro país. Lo que queremos decir es que no podemos comprobar o validar que exista un policía del pensamiento que está evitando que existan opiniones distintas en el país", dijo.

Echeverría alertó sobre la autocensura que impera en los medios de comunicación de la zona metropolitana y el interior del país, en donde se ejercen presiones para que los empresarios no compren pautas comerciales en las emisoras que no son oficialistas.

"Si esos medios no se híncan ante el gobierno, tienen que cerrar sus puertas", apuntó.

Recalcó que el cierre de CNB fue un "pase de factura" a la radio por transmitir un programa crítico del gobierno como Aló Ciudadano.

Reclamó que, según la organización Espacio Público, "más del 80% de las espacios de opinión en los medios de comunicación" han sido cerrados en los últimos años.