sábado, 2 de enero de 2010
domingo, 27 de diciembre de 2009

Siete Días
La calle pidió cuentasLos últimos 12 meses quedarán registrados como unos de los más conflictivos de la década.
La ciudadanía se volcó a la protesta y obligó al Presidente a ofrecer disculpas y a desplegar un arsenal de recursos para mantener su popularidad
| DAVID GONZÁLEZ dgonzalez@el-nacional.com | |
Ya no solo fue la protesta política de quienes adversan el proyecto bolivariano encabezado por Chávez. La gente manifestó por su cotidianidad: los trabajadores salieron a reclamar las convenciones colectivas y los pagos retrasados; los usuarios de servicios a pedir mejoras del suministro del agua y la electricidad; las víctimas a exigir mayor seguridad; los pacientes a demandar salud y los sin techo a pedir viviendas. El cese de la bonanza petrolera desnudó una verdad: problemas básicos siguen sin solución tras una década de gobierno. La suma se tradujo en un resultado: hubo 2.822 manifestaciones entre octubre de 2008 y septiembre de 2009, un récord en la década de acuerdo con Provea, organización de derechos humanos. El repunte lo atribuyen básicamente a una razón: las fallas institucionales para atender las demandas.
La evidencia obligó al propio Chávez a reconocer culpas y a prescribir regaños a su equipo por las ineficiencias. Improvisó soluciones sobre la marcha, preocupado por el deterioro de su popularidad. Esto no le impidió en el Aló, Presidente del 20 de diciembre pedirle a sus partidarios fidelidad política incondicional y tiempo para resolver los asuntos pendientes.
Llegó a calificar de mercenario a quienes no están dispuestos a votar por la revolución si no les resuelven los problemas.
La propuesta de la enmienda constitucional potenció al movimiento estudiantil, a pesar de la represión policial y de la petición presidencial de "gas del bueno" para dispersar sus actividades de calle. Pero Chávez no tardó en pisar el acelerador para profundizar el proceso, con apoyo de la Asamblea Nacional. La centralización de atribuciones que estaban en manos de gobernadores y alcaldes y la aprobación de la Ley de Educación fueron dos ejemplos. En ambos casos, la calle fue otra vez el escenario donde se ventilaron las reclamaciones y donde se ejerció la política. Cientos de manifestantes fueron llevados a tribunales.
Las organizaciones de derechos humanos denunciaron la "criminalización de la protesta" como forma de intimidación, aunque las cabezas de los Poderes Públicos insistieron en que procesaron a personas que cometieron delitos.
El ataque a los medios recrudeció con el cierre de 35 emisoras de radio.
La dirigencia opositora sufrió la andanada de la justicia.
El asilo político se convirtió en un recurso para los personajes más visibles como el ex candidato presidencial y alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales, quien decidió marcharse a Perú antes de enfrentar las denuncias de supuesto enriquecimiento ilícito que siguieron a las exigencias de Chávez llevarlo a presidio.
La denuncia de una posible agresión externa de Colombia y Estados Unidos contra Venezuela fue utilizada en varias oportunidades por el mandatario, que logró que ese mensaje calara entre las filas oficialistas, pero no distrajo demasiado a aquellos molestos por su cotidianidad. A lo externo, sin embargo, la crisis diplomática se mantiene con un agravante: ninguno de los actores cedió un milímetro en un juego de amenazas y disuasiones que inquietan a la región.
La última amenaza para la figura presidencial fue el escándalo de corrupción en el mundo financiero, que reveló una trama de complicidades muy cercana al mandatario. El jefe del Estado se empeñó en mostrarse como el primer interesado en buscar la justicia, para conjurar la posibilidad de que le pidieran cuentas en la calle por ello y que la figura presidencial resultara afectada. Nada de lo que ocurrió en 2009 puede entenderse si no se toma en cuenta lo que pasará el año próximo: las elecciones por la Asamblea Nacional serán un juego de vida o muerte para gobierno y oposición.
jueves, 17 de diciembre de 2009
La radio de la Asamblea Nacional transmite lemas revolucionarios (El Nacional)
Consola de radio
Y dice: "Compay, póngase duro, que ahora sí que vamo' a gozar". Suenan las tumbadoras, las trompetas, los coros.
"¡Ah, eh, Eleguá!". Repican los cueros y el ritmo bravo de la herencia africana en el mismo dial donde una vez repicó la salsa y la música pegajosa del venezolano rumbero.
Al sintonizar 102.3 FM cualquier desprevenido puede confundirse. ¿Volvió la popular CNB? Para nada. El Gobierno suspendió las concesiones a más de 35 emisoras el 1° de agosto pasado y dejó claro que no hay vuelta atrás.
No es un espejismo, es otra emisora: la de la Asamblea Nacional, la que suena en el mismo dial y con música parecida. Pero en lugar de cuñas hay consignas por la revolución.
Entre rumba y guaguancó, interrumpe una salsa bolivariana: "Con el rescate de esta señal recuperamos nuestra soberanía... La revolución...AN es tu radio, suenan las campanas, los tambores... 102.3... La verdadera madera sigue viva".
Que ahora en el dial se difundan este tipo de mensajes es para el presidente del Colegio Nacional de Periodistas, William Echeverría, un entierro de la libertad de expresión.
"Asistir a la muerte de la señal de CNB 102.3 FM es una página que jamás los venezolanos podrán olvidar. El presidente Chávez quiere que todos pensemos igual".
El presidente de la Cámara Venezolana de la Radiodifusión, Nelson Belfort, asume también el día de ayer, 15 de diciembre, como un día fúnebre por dos razones: por el recuerdo de la tragedia de Vargas y porque la inauguración de la emisora de la Asamblea Nacional le reconfirma el cierre de CNB.
Otra vez suena el tacataca de la clave. Y dice (esta vez en ritmo de fusión hip hop/timba cubana): "Haz algo por Venezuela, aunque sea una vez".
La canción que sigue es una fusión rap/rumba/son/guaguancó: "Somos los Orishas más allá de La Habana".
¿Sabrá el Dj de AN radio que este grupo cubano desertó hace años de la revolución? Sus miembros, que viven repartidos en Francia, Italia y España, le cantan siempre a Cuba. Pero desde muy lejos
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Presidente de CNB rechaza toma de la señal 102.3 por la Asamblea Nacional (El Universal)
El presidente del Circuito Nacional Belfort (CNB), Nelson Belfort, rechazó hoy en la ocupación de la señal de 102.3 que le pertenece a CNB desde hace 20 años por la Asamblea Nacional.
"Hoy rechazamos desde CNB la ocupación dela señal de frecuencia modulada que está en discusión ante el máximo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) el cual no se ha resuelto y que estamos esperando que se resuelva para recuperar la señal y mantenerla al aire como se venia haciendo desde hace 20 años", dijo Belfort a las afueras de la estación de radio.
Señaló que el Gobierno "sigue con su apetito por ser propietario" de todas las empresas y medios de comunicación del país, mientras los problemas como la inseguridad, el desempleo, la escasez de alimentos "no se resuelven".
Aseguró que este martes se convirtió en un día triste porque la Asamblea Nacional "se hizo cómplice del uso del espectro radioeléctrico sin que el TSJ tome una decisión del caso".
Rechazo del CNP
El presidente del Colegio Nacional de Periodistas (CNP), William Echeverría, indicó que con la salida al aire de la Radio AN en una de las frecuencias correspondientes a CNB "el gobierno acaba de consumar el primer radiocidio de la historia contemporánea".
"Esto no lo digo con jolgorio sino con mucha tristeza porque además de ser presidente del Colegio de Periodistas también soy trabajador del circuito Belfort, y son más de 300 los venezolanos que han quedado sin trabajo (a raíz de la salida del aire de la emisora)", dijo.
Sostuvo que el presidente Hugo Chávez y su gobierno "han pasado a la historia por ser los enterradores de la libertad de expresión". Recordó el caso de RCTV como otro antecedente aunque "el gobierno hable de una revocatoria" de concesión.
Dijo que no se puede validar en el país "que exista un policía del pensamiento", porque ese es el que genera que no exista disidencia ni opiniones distintas en el país.
"Nosotros somos autónomos, somos independientes y podemos pensar lo que nos dé la gana, con muchísimo respeto, y siempre dentro de la Constitución y la Democracia, ese es nuestra reflexión en un día de luto para el país por el radiocidio que se ha cometido".
No dudó en asegurar que lo ocurrido con CNB es un pase de factura "por transmitir un programa que es crítico frente al gobierno como lo es Aló, Ciudadano, eso es lo que está ocurriendo".
